Experiencias para no olvidar: un año en Oceanía

“Cualquiera puede hacer bien las cosas que le encantan, es sólo una cuestión de encontrar el tema”. Esta frase de Clint Eastwood nos viene quizás perfecta a la hora de explicar nuestra experiencia en Oceanía.

Llegamos a esta parte del mundo a finales de 2013, no como entrenadores, sino principalmente como jugadores profesionales con una función secundaria como entrenadores en otros equipos del club del que íbamos a formar parte y con la esperanza de viajar y conocer un mundo muy lejano desde la perspectiva europea. Sin embargo, las casualidades, o quizás el preparar las cosas con toda la profesionalidad que habíamos aprendido en España y el haber desarrollado un programa con nuestra idea para el club, hizo que en poco tiempo nuestro presidente confiara en nosotros y nos ofreciera ser entrenadores/jugadores de nuestros respectivos equipos a la vez que directores técnicos.

asquadTras mucho pensarlo, le ofrecimos nuestro proyecto como realmente creíamos que podía funcionar. No nos gusta la función del entrenador/jugador y, a veces, puede generar controversia o no se es todo lo imparcial que se debería, por eso pensamos que la mejor idea era de que cada uno entrenara el equipo del otro y sólo en los días en que coincidieran partidos actuaríamos como nuestros propios entrenadores e intentaríamos no entrar al campo salvo que fuera necesario.

Los entrenamientos siempre los hemos hecho de manera conjunta, con funciones claramente separados para ambos, y nuestros jugadores poco a poco se fueron adaptando a nuestro trabajo. Desarrollábamos un papel en nuestros equipos de líderes y entrenadores.

Los resultados nos acompañaron y empezamos a ayudar al club ya no sólo como entrenadores o jugadores, sino desarrollando un proyecto ilusionante, copiando en la medida que el país lo permitía el modelo de los clubes profesionales europeos. Nunca pensamos que nos podría ir tan bien, y mucho mejor se pusieron las cosas cuando el presidente de Cook Island (Hugh Graham) nos ofreció el poder llevar sus selecciones a las competiciones internacionales del año 2014.
Puede ser extraño que el mismo entrenador lleve tanto la selección de playa como la de pista, pero hay que tener en cuenta que no estamos hablando de grandes países con poder económico y buen desarrollo del deporte. Es difícil poder llevar aquí un proyecto “profesional” y nada de lo que se hace sería posible sin el compromiso de los jugadores y el apoyo de sus familias y voluntarios que dan su tiempo y esfuerzos por hacer que el voleibol se desarrolle en Oceanía.

El Campeonato de Oceanía indoor se iba a celebrar en Papúa Nueva Guinea en junio de 2014, pero problemas de última hora con instalaciones y organización hicieron que se fuera posponiendo hasta finalmente tener que suspenderlo hasta 2015. Llegamos a desilusionarnos bastante, nuestro trabajo con el equipo de pista quedaba en nada y no sabíamos si podríamos continuar un año más en esta parte del mundo. Había que aplazar nuestra primera experiencia FIVB como entrenadores._dsc3573
Sin embargo llegaba el voleyplaya, donde íbamos a participar en la primera fase de la Continental Cup y el Campeonato de Oceanía que se celebraría en Sydney en noviembre. No había tiempo real para formar nuestros equipos, con el de chicas fue imposible formar una segunda pareja con un nivel mínimo para jugar la Continental Cup y con los de chicos el desnivel entre la principal pareja y la segunda era bastante grande. Un poco a contrarreloj, y alternando playa y pista, club y federación, conseguimos que dos jugadores que nunca habían jugado en playa fueran capaces de hacer frente a otros países con algo más de preparación en Oceanía.

La experiencia una vez allí fue realmente emocionante. Da mucha envidia ver todos los partidos desde la grada, pero a la vez te sientes orgulloso del buen hacer de tus jugadores tras las muchas horas de entrenamiento. Vivir todo de la forma que la vivimos era algo nuevo pero excitante, hacerte entender en un idioma que no es el tuyo, un objetivo cumplido y comprobar el cariño de nuestros jugadores y agradecimiento por todo lo que habían mejorado, algo que no se puede explicar con palabras.

Finalmente logramos dos dignos quintos puestos en el Campeonato de Oceanía, un gran resultado teniendo en cuenta que en chicos sólo quedaron delante las inalcanzables parejas australianas y neocelandesas y en chicas sólo las australianas y Vanuatu, un país con un gran programa de desarrollo detrás. Nuestra pareja más inexperta logró un meritorio noveno puesto y, sobre todo,  rodaje, algo que agradeceríamos para la posterior Continental Cup.

10815447_10203267882483488_1350355769_oCon sólo dos días de descanso empezaba la segunda competición, la más importante para nosotros. No teníamos sobrecarga de partidos, pero con el paso del torneo, el cansancio le empezaría a pesar a todo el mundo. Una vez comprobado el nivel de Oceanía nuestro objetivo no podía ser otro que pasar a la siguiente ronda y unirnos a Samoa, Nueva Zelanda y Australia para la siguiente ronda de la Continental Cup. En nuestra primera fase de grupos quedamos primeros, dos partidos a uno contra Tuvalu pero un dos a cero contra Fiji le daba confianza a nuestra segunda pareja y un descanso a la primera, que no tendría que repetir partido. La semifinal contra American Samoa fue mucho más fácil de lo esperado, ganando dos a cero en partidos relativamente holgados. Ya en la final creo que una mezcla entre cansancio, mal planteamiento y el habernos vistos como favoritos por parte de toda la competición hizo que Vanuatu saliera sin nada que perder y con nosotros algo relajados. Perdimos dos cero en un resultado que ninguno esperaba, pero aun así, y una vez analizado con calma, todo el mundo nos daba la enhorabuena por el trabajo realizado y por conseguir algo impensable hace apenas un año. Cook Islands participaría en la segunda fase de la Continental Cup.

Quizás pecáramos de inexperiencia, de no ser demasiado exigentes con unos jugadores que invierten tiempo y dinero en el voleyplaya y a los que a veces hay que darle más manga ancha que a los profesionales, pero una vez que concluimos el campeonato podemos sentirnos orgullosos tanto de nuestros jugadores como de los resultados.

La competición en este campeonato nos ha abierto nuevas puertas en esta parte del mundo. Países como Tonga, American Samoa, Tuvalu, Nueva Caledonia o Fiji nos conocen y saben que nuestro trabajo ha dado sus frutos. Ahora mismo, Guam (campeón femenino de la Continental Cup) nos ha abierto las puertas a su programa. No se trata ya de un club, sino de una federación que aspira a crecer y a lograr convertirse en un referente en Oceanía. No sabemos a dónde llegará esta experiencia, pero lo vivido hasta ahora es algo que nunca podremos olvidar.

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