Tras este pequeño descanso navideño, queremos empezar el 2016 con una nueva entrada sobre el saque.
Al hablar del saque en categorías de base, a diferencia de la élite, no nos centramos tanto en aspectos como la precisión, la táctica o la potencia. En iniciación, es normal comenzar priorizando la correcta ejecución técnica y la capacidad de poner el balón en juego para, poco a poco, trabajar sobre el control de la dirección del balón hacia una zona determinada y, más adelante, incrementar la potencia y el entrenar un saque más enfocado al alto nivel.
Un error frecuente de muchos entrenadores es no corregir los errores a un jugador porque tiene un saque que resulta efectivo en categorías inferiores, sin darse cuenta de que ese mismo saque no será suficiente en el futuro, y podrá frenar la evolución este deportista. Hay que tener en cuenta que el punto directo en las categorías de formación suele ocurrir más por el error de la recepción del contrario que por la calidad del saque de nuestro jugador.
Hasta la correcta mecanización del gesto técnico va a resultar difícil que el jugador adquiera un dominio del balón que permita seguir las indicaciones tácticas del entrenador. Por lo tanto, si queremos evolucionar como equipo se hace indispensable mejorar nuestro saque construyendo una base técnica sólida.
Como ya comentábamos anteriormente en nuestro post sobre «el saque de mano alta«,uno de los primeros problemas con los que nos vamos a encontrar es el lanzamiento del balón. Ya sea en categorías inferiores o incluso en la élite, el lanzamiento será un aspecto determinante del resultado del saque, pero no el único factor influyente. La mecánica del gesto tiene relativa complejidad para los deportistas jóvenes o inexpertos, y su dominio también requiere su desarrollo de forma específica a través del entrenamiento.
Sin embargo, a la hora de trabajar el saque en cualquier nivel, ya sea élite, perfeccionamiento o iniciación, la duración de los ejercicios debe ser limitada y centrada en la calidad. De esta manera, los jugadores serán capaces de focalizar su atención en las pautas del entrenador para cada uno de ellos. Una duración excesiva de los ejercicios de saque puede generar una pérdida de la concentración y, sobre todo con los más jóvenes, la creación de ciertos vicios técnicos cuando el entrenador no está atento porque ¿cuántas veces ocurre, después de varios minutos de ejercicio, que en cuanto el entrenador se da la vuelta, algunos jugadores comienzan a realizar golpeos sin sentido o intentando hacer un saque en salto? Ésto es, precisamente lo que hay que evitar pues, en ese momento sabemos que ya se ha perdido la concentración en el trabajo.
Cuando se trabaja con jóvenes, es más frecuente que los jugadores durante los ejercicios de saque pierdan la concentración, lo que genera la al entrenador la dificultad de poder atender a las necesidades individuales de todos y cada uno de ellos. Por esta razón, es necesario servirse de algunos «trucos» para poder facilitar esta labor:
- Una posibilidad que ya mencionamos es reducir el tiempo del ejercicio. Cuanto más largo sea el mismo, más posibilidades tendremos de encontrarnos con sacadores que no están trabajando correctamente. Y debemos asumir que»sacar por sacar» no nos va a aportar los beneficios que buscamos.
- En caso de ejercicios analíticos, la posibilidad de realizar todos los saques desde un mismo lado del campo, de manera individual o en pequeños grupos, también permitirá al entrenador controlar mejor a los jugadores y ofrecerles un feedback tras la acción.
- El establecimiento de unos objetivos también es una opción que va a mejorar la focalización de la atención del sacador:
- Realizar un número de repeticiones sin error,
- ejecutar un número limitado de saques (normalmente no más de diez),
- lograr un número de saques hacia uno o varios objetivos,
- etc.
Como ya venimos hablando, aprender a sacar es una labor que el jugador está ansioso por controlar, pero no tiene la paciencia suficiente como para llevarla a cabo de manera autónoma y siguiendo los pasos indicados por el entrenador.
Por estas razones, además de trabajar la técnica del saque de forma analítica, puede ser interesante introducir en los entrenamientos ciertos juegos que planteen un trabajo de este gesto técnico de una manera más dinámica: a través de juegos competitivos que, además, permitirán al jugador comprender la importancia de mejorar su control y ejecución.
En este post queremos poner como ejemplos dos simples juegos que podemos utilizar a continuación de un trabajo de repetición técnico. En este caso, los jugadores de nuestro vídeo tienen edades entre los 11 y los 12 años y están aprendiendo la técnica de mano alta. Durante los mismos será normal observar errores, pero al tratarse de un situaciones competitivas donde la motivación es mayor, también se consigue una mayor concentración y focalización de la atención en el saque. Estos son dos ejemplos simples que se pueden utilizar.
En nuestro primer ejercicio, hacemos varios equipos. Los jugadores realizarán saques a unos objetivos situados en el campo contrario. Marcaremos tres distancias desde las que se realizará el saque. Una vez que todos los miembros del equipo consigan un acierto, pasarán a la siguiente zona. El vencedor será el primer grupo en el que todos los miembros consigan alcanzar el objetivo desde la última distancia.
En nuestro segundo ejercicio evolucionamos hacia un saque normal, desde el fondo del campo. Esta vez dividiremos a los jugadores en dos equipos, cada uno en un campo. Un equipo comienza sacando (todos los jugadores a la vez) mientras el equipo contrario intentará atrapar los balones. Por cada balón que caiga en el campo rival, el equipo sacador obtendrá un punto. A continuación, se cambian los roles de cada grupo.
Esperamos que os haya parecido interesante nuestra entrada de hoy. Pronto volveremos con nuevas ideas.
Un saludo