La comunicación entrenador – jugador (2)

Lo prometido es deuda y volvemos una vez más esta semana para retomar el tema de la comunicación entrenador – jugador.

En el post de la semana pasada hablábamos de determinadas características fundamentales que deben tener los entrenadores para lograr una buena comunicación con sus jugadores. En la entrada de esta semana, vamos a centrarnos en las diferentes situaciones en las que dicha comunicación tiene lugar.
Vamos a hablar de cuatro momentos distintos: durante los entrenamientos, antes del partido, durante el partido y tras el partido.

Durante los entrenamientos:

El tiempo de los entrenamientos es un tiempo que se debe utilizar al máximo posible, ya que no depende de pausas preestablecidas o de una duración determinada, como es el caso del partido. En los entrenamientos las pausas deben utilizarse siempre que sea necesario para ofrecer a los jugadores la información que el entrenador considere relevante.

Al comienzo de cada sesión, se deben exponer los objetivos del entrenamiento de una manera que resulte motivante, sin sobrecargar a los deportistas de información. Asimismo, se pueden detener un ejercicio para realizar determinada corrección, pero tratando de mantener en todo momento la atención y el interés del jugador y sin frenar en exceso el ritmo de entrenamiento, ya que puede ser difícil de recuperar.

En relación con la manera de transmitir información a los jugadores, en ciertos casos, esta debe ser preparada por el entrenador previamente (ya sea la exposición de objetivos del entrenamiento o indicaciones tácticas o técnicas previas). Asimismo, la utilización de diferentes soportes (pizarras, televisión, etc.) pueden servir para asegurar una mejor comprensión.

En el caso de entrenamientos previos a un partido, en las explicaciones se prestará especial atención a los aspectos tácticos del mismo, pues los entrenamientos estarán más orientados hacia el trabajo táctico específico. La información, además, deberá transmitirse a todo el equipo por igual, a excepción de determinadas indicaciones concretas para puestos específicos, como pueden ser los colocadores, centrales, receptores, etc. De todas maneras, no siempre es necesario profundizar en todos estos aspectos hasta la charla prepartido.

Prepartido:
Valal (20)

En la reunión o reuniones prepartido es el momento en el que el entrenador tiene la oportunidad de dar explicaciones más detalladas y de mayor duración. Sin embargo, y este es un aspecto que muchos entrenadores no saben manejar, hay que prestar mucha atención a no sobrecargar a los deportistas con excesiva información.

Las charlas prepartido son los momentos para estudiar el juego del rival y establecer la táctica a seguir. Por ello, debemos conseguir que los jugadores se encuentren en un pico de atención alto. Hay que conocerlos y acostumbrarlos a nuestros métodos de trabajo, y apoyar las charlas con elementos que ayuden a comprender la información que pretendemos exponer (gráficos, vídeos, estadísticas…). Nunca se debe dar nada por sentado y, por ello, es conveniente hacer a los deportistas partícipes de la charla haciéndoles preguntas, pidiéndoles su opinión respecto a algún tema concreto, resolviendo dudas, etc.

Aunque la cantidad de información que se puede obtener por medio de análisis estadísticos y el estudio del rival es practicamente ilimitada, esto no significa que el jugador deba conocerla toda. Es trabajo del entrenador manejar un mayor número de datos y compartir con el deportista aquellos más relevantes para que pueda manejarlos durante el partido. Hay que tener en cuenta que algunos jugadores tienen mayor capacidad para concentrarse que otros o para retener la información, por lo que saturarlos de datos, puede resultar contraproducente. Resulta mucho más efectivo limitar la información aportada a aquellos detalles fundamentales y, en el caso de aquellos jugadores que demandan un mayor número de datos, siempre se les pueden facilitar de manera individual.

Durante los partidos:
Borja (17)

A diferencia de los dos momentos anteriores, el tiempo que el entrenador posee para comunicarse durante el partido es corto. Por ello, la comunicación debe estar basada en palabras clave y comprensibles por los jugadores para un fácil y rápido entendimiento. La utilización de ciertos gestos o señales pactadas con los jugadores también puede servir de ayuda en situaciones concretas, así como apoyarse el elementos gráficos como una tablilla u otros recursos también puede resultar de gran ayuda. En estos momentos, resulta imposible hacer un monólogo sobre un tema o gastar un tiempo muerto o un cambio de set con largas charlas. El partido debe estar preparado previamente y la información debe ser concisa y enfocada a determinados ajustes del juego. Existen diferentes momentos donde la comunicación jugador-entrenador es posible:

  • Tiempos muertos: Los tiempos muertos (30 segundos) o los tiempos técnicos (1 minuto) ofrecen un tiempo muy escaso al entrenador para comunicarse con el equipo. Por esta razón, resulta conveniente que cada entrenador imponga unas rutinas al cuerpo técnico y los jugadores del banquillo para aprovechar estos momentos lo mejor posible. Además, es importante seguir ciertas claves para una mejor comunicación durante estos periodos:
    • Estar preparados aunque el tiempo sea solicitado por el equipo contrario. Para ello es importante que la información esté preparada con antelación, y ayudarse de anotaciones tomadas durante el partido.
    • Pedir el tiempo en el momento en que se descubre una faceta del juego que puede afectar al resultado del partido y que es necesaria modificar.
      Ser concretos y claros. Diversos autores destacan que nunca se deben abordar más de tres aspectos del juego.
    • Será más positivo hablar sobre el equipo contrario que sobre los propios errores. Se pueden dar ejemplos de situaciones de juego rivales y posibles soluciones tácticas.
    • Normalmente la comunicación se dirige al colectivo. Sin embargo, es conveniente en determinados casos dar información individual.
  • Intercambios de campo entre sets: A pesar de que el tiempo que tenemos es mayor, 3 minutos, las charlas en este periodo no deben diferir en demasía de las de los tiempos muertos:
    • Nuevamente será conveniente crear rutinas en el equipo.
    • Centrarse en aspectos positivos, preparando al equipo táctica y emocionalmente para el siguiente set.
    • Facilitar información precisa y centrada en el colectivo, dejando lo individual para determinadas puntualizaciones.
    • Hablar más sobre el equipo contrario que sobre el propio.
    • A diferencia con los tiempos muertos, sabemos cuándo vienen los cambios de sets y por tanto podemos tener cierta información preparada con antelación: estadísticas, direcciones de ataque o saque, etc.
  • Al finalizar las jugadas: Debido a que el reglamento impide que el entrenador se salga de la zona permitida y que los jugadores deben mantener sus posiciones, la comunicación se hace altamente complicada. La comunicación será muy limitada, pero no imposible. Hay que tener en cuenta:
    • Ser selectivos, se pueden dar aspectos claves de manera individual.
    • Aportar la información en los parones, cuidando no influir en la concentración de los jugadores.
    • Palabras o señas acordadas con anterioridad pueden ayudar a la comunicación. Igualmente las pizarras pueden ayudar a ciertos aspectos como la dirección del saque.
  • Sustituciones: Debido a que los jugadores en el banquillo se encuentran cercanos al entrenador puede existir una comunicación constante antes de su entrada al campo o en la salida del mismo. La información suele ser individual y táctica: información sobre el bloqueo, dirección del saque o ataque, etc.

Conclusiones tras un partido:
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Las charlas postpartidos son tan importantes como las charlas de preparación del mismo. En ellas debemos analizar lo ocurrido durante el encuentro, por ello los entrenadores deben darse un tiempo de reflexión antes de reunirse con sus jugadores y sacar conclusiones. En la mayoria de los casos, resulta contraproducente llevarla a cabo inmediatamente tras la finalización del encuentro, ya que los datos aportados serán mucho menos precisos que los que se pueden ofrecer tras la visualización y análisis posterior del encuentro. Asimismo, tanto jugadores como entrenador estarán en un estado de fatiga y estrés, lo que puede limitar su objetividad a la hora de interpretar los resultados. Por esta razón, resulta más conveniente esperar a hacer una correcta interpretación de lo sucedido.

Estas charlas pueden realizarse bien en grupo o bien de manera individual según los aspectos a tratar. Ante ciertos temas estadísticos muy específicos relacionados con la labor de jugadores especialistas no es necesario hacer partícipe a la totalidad del grupo. Nuevamente nos puede ser de gran ayuda diferentes materiales que fundamenten nuestras palabras, no ser excesivamente agresivo si es que no hemos conseguido los resultados esperados e intentar concluir la charla con los aspectos positivos de nuestro juego. Durante la comunicación, el entrenador debe estar abierto a las opiniones de jugadores o compañeros del cuerpo técnico (entrenador asistente, estadístico, preparador físico, etc).

Es importante trabajar en la corrección en todo momento, pero a la vez debemos tener cuidado con las formas y el sobrecargar al jugador. Una información excesiva puede llegar a bloquear al deportista, llevarlos a estados de frustración y, finalmente, crear mal ambiente en el equipo.
En determinados momentos puede ser conveniente no incidir en el tema durante el entrenamiento o partido y esperar a que acabe el mismo o al día siguiente para seguir trabajando sobre el aspecto a mejorar. En este tipo de casos puede servir de ayuda el uso de material que apoye nuestra opinión como puedan ser fotos, videos o estadísticas.
Igualmente el entrenador debe estar abierto a la crítica y analizar sus actuaciones durante el día a día con los jugadores. Estudiar los trabajos de otros entrenadores y dialogar con diferentes personas fuera de nuestro entorno actual ayudan al entrenador a realizar un aprendizaje continuo necesario para nuestra mejora.


Y por nuestra parte, terminamos este breve análisis de la comunicación entre entrenador y jugador. Esperamos que os haya resultado interesante. Pronto volveremos con nuevas entradas sobre entrenamiento.

 

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La comunicación entrenador – jugador (1)

Valal y Borja 2

Tras un parón de varios meses, volvemos de nuevo a la carga en voley por el mundo. Ya estamos de regreso con nuevas ideas sobre posts, entrenamientos y ejercicios que esperamos que os gusten.

En esta primera semana tras las vacaciones y ahora que estamos en el comienzo de las pretemporadas en Europa, llegamos con una entrada en la que queremos hablar sobre un aspecto que condiciona notablemente el funcionamiento del equipo y que, probablemente, sea uno de los más complejos de desarrollar y optimizar, pero que resulta fundamental tanto en el entrenamiento como en la competición: la comunicación entrenador – jugador. Sigue leyendo